domingo, 1 de febrero de 2009

Memoria

En la oscuridad y el silencio se expía la existencia eterna de la memoria, se vive bajo la impronta del recuerdo que es un producto sensorial y que, por lo tanto, es doblemente imperfecto. Sin embargo, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que no existe sensación falsa, todas son igualmente reales, incluso aquellas de las que no tenemos recuerdo.
En noches como esta, en la que se puede escuchar el silencio y ver la oscuridad, en la que los sentidos dejan de percibir, con un poco de concentración es posible evocar aromas o sonidos del pasado. Hoy he logrado oler flores de mi infancia, he logrado escuchar canciones prenatales, mas no he podido asociarles una imagen. Dejos de tergiversaciones es lo que consigo en los periodos nocturnos de mi existencia, frustraciones que escurren saudade.
Indistintamente, cuando siento nostalgia, predeterminaciones mentales me hacen pensar en el pasado. Hoy es distinto. El significado de la palabra se vuelve atemporal y se sitúa en un nivel superior a la existencia, observa con detenimiento toda la línea recta de mi vida y la envuelve. Añoro el pasado, el presente, el futuro y otros tantos tiempos que desconozco.
A lo largo de todas estas noches de constante insomnio me he dado cuenta de que lo que hace soportable la existencia no es otra cosa mas que la posesión de puntos fijos en los cuales poder distraer mi atención y recrearme. La acuidad en las percepciones es uno de ellos y justamente es el que trae consigo los recuerdos más penetrantes y las nostalgias más disímiles.
Una vez que se entra en la prisión de la memoria no se puede escapar, sólo es posible usuales ausencias diurnas que lo único que hacen es alimentar el deseo y la necesidad de regresar una vez más, cuando la luz desaparece.

3 comentarios:

monica dijo...

Con tu escrito recordé el triste caso de "EP", una persona que por poco y no lo es... aquí la historia ñoña

Nidia Cuan dijo...

Yo también, y creo que ya lo sabías, añoro. Y añoro cada día con más fuerza. Guardo, y esto no sé si lo sabes, basura, mucha basura: trozos de papel, envolturas, palos de paleta, conchas, tierra, recados, etiquetas... A veces no me basta la oscuridad; la oscuridad que nos deja tan indefensos ante el recuerdo. Cuando no me es suficiente tomo algo al azar y es como un pasaporte a olores, sabores, caricias viejas, sentimientos, llantos nuevos. Pero también, hoy -y esto también lo sabes- añoro el futuro y el pretérito pluscuamperfecto y todo lo demás también.

lgonzali dijo...

* Moni, si me dieran la oportunidad de recordarlo todo u olvidarlo todo, eligiría, sin duda, recordar...

* Eliza, esta es una plática muy vieja... Recuerdas? jaja... En donde alguna vez se dijo que atesoramos lo más insignificante de nuestas vidas, pedazos de realidad que nadie más recuerda y que, en cierto sentido, la completan y expanden... Pedazos de realidad que, a su manera, dan y quitan sentido a la vida...
Y sí, sí se que añoras el futuro y otros tantos tiempos...