martes, 22 de junio de 2010

Una fina barrera

He descubierto que detrás del biombo que tengo en mi sala, está todo el mundo que alguna vez conocí. Es un biombo común, hecho de una tela blanca y gruesa sostenida y estirada por un marco de madera pintado de negro. Para el ojo distraído es un mueble cualquiera, pero no es así para quien observa bajo ciertas condiciones.
De noche apago todas las luces y enciendo unas cuantas velas que lo rodean; acerco un sillón y contemplo. Las sombras que se proyectas a través de él, por el efecto de la escasa luz, son siempre familiares. Hace unos días pude ver como mi padre me acariciaba el pelo mientras pescábamos en el río; un recuerdo de hace muchos años que no sabía que tenía. Ayer, por ejemplo, las sombras fueron un poco más generosas y me mostraron el día en que nací: el frío, el mundo borroso, las lágrimas de mi madre.
Y así, cada noche, uno a uno los recuerdos se van desvelando hasta que prendo las luces de la sala y se desvanecen, regresan a donde han estado anclados durante muchos años, regresan al inconsciente, ése que me revela el pasado a través de la luz, las sombras, y un viejo biombo.

8 comentarios:

Víctor dijo...

¿Biombomancia? El segundo que leo esta mañana de sombras chinescas. Ya no sé si dejarte comentario y proyectarte la sombra de un pastor alemán.

Por cierto, se te movió el acento de frío.

Un abrazo, Luis.

Propílogo dijo...

Muy bueno.
Consejo: Compra urgentemente un temporizador para las luces de la sala. Si no, tendrás que acabar intentando que el doctor comprenda qué es la adicción al biombo.
Un saludo.
P.

Esteban Dublín dijo...

Magnífico cuento, Luis. Inevitable pensar en el Aleph de Borges. Te felicito de corazón. Me encantó.

Luis Gonzalí dijo...

Víctor, creo que, al final, Platón tenía razón... Vivimos en una caverna, y sólo sombras es lo que vemos... Respecto al acento, problema arreglado...

Propílogo, quizás sea una adicción aun no inventada (pues al menos no me aparece nada en google), habrá que darle un nombre...

Saludos a los dos...

Luis Gonzalí dijo...

Esteban, me halaga que te guste... Me halaga aun más que te recuerde a Borges, aunque sea un poquito...

Un abrazo...

Pablo Gonz dijo...

Me gustó mucho este corto, Luis. Destaco la potencia de tu prosa y la gracia para crear ambientes bien determinados.
Mi enhorabuena,
PABLO GONZ

Luis Gonzalí dijo...

Pablo, muchas gracias... Me da gusto tenerte entre mis lectores...

Un abrazo...

Brenda dijo...

Recuerdo este... :) muy bueno tambien...un saludo