jueves, 8 de abril de 2010

Carpe Diem

«Cierren los ojos y piensen en la inmensidad del universo», dijo la figura siniestra al resto de sus compañeros. «Piensen lo pequeño que somos comparado con el mundo, lo pequeño que es el mundo comparado con el sol, y lo pequeño del sol en relación con la galaxia. No importa lo larga que sea nuestra vida, nada de lo que hagamos cambiará el orden universal de las cosas. Es por esto que los incito a rebelarse, a empezar a vivir su vida sin importar las consecuencias», terminó. La audiencia, harta de su vida monótona, explotó en aplausos y decidió seguirlo.
A la mañana siguiente, todas las gárgolas de Paris se habían marchado.

4 comentarios:

No Comments dijo...

¿Te ha dado por las gárgolas eh?
Suerte.

Un saludo indio

Claudia Sánchez dijo...

Pués a mí también una gárgola me ha susurrado al oído. Y una vez que las escuchas, son como las sirenas.
Suerte campeón!

Luis Gonzalí dijo...

No comments, jaja, ya que estás metido en un canal, pueden salir un par de cosas decentes...
Claudia, el susurro de las piedras puede ser aterradoramente atrayente...

Saludos

carlos de la parra dijo...

Pintaste un retrato maravilloso de la humanidad unida en una auténtica revolución absoluta.
Bravo.