sábado, 7 de agosto de 2010

Los espejos y la cópula ó De la degradación inversa de la realidad

Un hombre escribe que un hombre se ve en un espejo haciéndole el amor a una mujer. Ellos, los de adentro, están concentrados en amarse y sentir. El otro está concentrado en ver el rostro de ella en el reflejo, un fetiche que ha tenido por años, y ella, con la mirada perdida, piensa en su otro amante y en el tiempo que ha pasado con él. El que escribe, sin espejos ni cópula, sólo quiere que ella regrese y vuelva a ser suya; y yo, yo sólo busco que alguno de ellos me dé indicios de que ella algún día fue real.

7 comentarios:

carlos de la parra dijo...

El yo del relato quedó indefinido,y cuando se duda de algo,permanece inscrito en lo dudoso.

Esteban Dublín dijo...

Magnífico, Luis.

Juan Vásquez dijo...

estuvo buenísimo

Luis Gonzalí dijo...

Gracias a los tres por sus comentarios... Saludos...

Víctor dijo...

Inquietante éste, Luis.

Un abrazo.

Sara dijo...

Cuántas cosas pueden verse en el espejo. Me gustó.

Cuidado con las tildes:
... me dé indicios ("dé" se tilda por tratarse del verbo dar).

Saludos.

Luis Gonzalí dijo...

Gracias Sara... De repente se me escapan esas...

Saludos