viernes, 14 de mayo de 2010

Huéspedes

Había decidido que nadie lo correría de ahí. Había pasado ya casi un año completo y se había encariñado del lugar, así que por más que la rentera se enojara y lo amenazara, él seguiría ahí, en su casa, en su hogar. «Que se creen, que por que existen leyes uno debe cumplirlas. No. Yo de aquí no me muevo». Y así lo hizo.
Desde afuera, la mujer preocupada le dice al doctor: «Esto va en contra de todas las leyes naturales, ya van diez meses y el niño aun no se digna a nacer».

8 comentarios:

No Comments dijo...

Para qué salir de ahí, jeje

Un saludo indio

Víctor dijo...

Algo parecido iba ideando hace algún tiempo, pero no acabé de dar en el blanco. Veo que te adelantaste. Buen texto.

Un saludo.

Esteban Dublín dijo...

Jodido así. Tal vez es muy intuitivo el chiquillo.

Isabel González dijo...

Listo el chico, ya nos salió okupa antisistema antes de nacer. Primera visita. Un saludo.

Isabel

Isabel González dijo...

Listo el chico, ya nos salió okupa antisistema antes de nacer. Primera visita. Un saludo.

Isabel

Propílogo dijo...

Muy bueno. Yo también tengo mi versión del no-nacimiento. Tal vez en 9 meses...
¿La tenemos todos? ¿Es una filia, o fobia, o crisis nonata?
Un saludo.
P.

Miguel dijo...

Pues lógicamente no tengo recuerdos de aquello pero seguro que ahí se estaba mejor que por aquí. Al menos las preoucpaciones eran menores.

Saludos

carlos de la parra dijo...

Yo sí recuerdo estar dentro del vientre,y no podría asegurarles si se debió al hecho de estar naciendo,pero me urgía salir ,me sentía preso y asfixiado;a diferencia de otros que recuerdan su etapa fetal y estaban de maravilla como el de éste relato.