sábado, 8 de mayo de 2010

Apología de un Diciembre más ó Del sentimiento en retrospectiva

Diciembre 2008


La verdad se esconde ahora en las palabras que escojo,
Y las escojo en estado etílico para no pensar en ellas.
Se esconde detrás de los acentos que decido evitar,
Detrás de la intoxicación de las cosas que aun no son recuerdo.

Quinto trago de whiskey, hielo, soda, un vaso pequeño.
Puedo decir que la luz del pasillo se apaga en mi mente.
Puedo decir que el pasillo ahora soy yo,
Ese camino a oscuras que une de donde vengo a donde voy,
Con las pupilas a medio dilatar por el brillo de una hoja en blanco.

Puedo decir que prefiero la prosa sobre el verso,
Que añoro la perfecta ignorancia de las cosas, ahora ausente.
Que deseo aquel tiempo de azoteas y aire en el rostro.
Que me gusta el mar acariciándome los pies,
En su idioma de sal y erosión.

Disfruto citar a Pessoa y a todos sus heterónimos.
Ir por la calle, detenerme en seco y decir: Mierda, ¡soy lúcido!
Y reír con el vagabundo que se me acerca en algún lugar del barrio,
Aunque él no ría y me dedique sólo esos ojos desesperados por profesión.

A veces escribo con prisa porque siento con prisa
Y a veces no; a veces me dilato, me deleito y me delato.
Pero no importa el ritmo con el que vomito mis letras,
Porque el tiempo no existe cuando se trata de morir,
Ahí, a la orilla de todos mis días.

Soy ajeno al mundo, porque el mundo es ajeno a mí
Lo contemplo y así salgo de él; lo contemplo y así me vuelvo interior.
Me acuesto sobre la tierra y observo en el cielo el abismo que me oprime,
Me acuesto sobre la tierra y con ese gesto le doy la espalda al mundo.

De la música sólo quiero la muerte más noble
La clave de sol incinerándome la espalda,
El sí que tarda años en llegar y ya no espero
El re-medio a esta existencia,
Uno que no sea la muerte, pero que tampoco sea la vida.

Pero de ella… De ella sólo busco su silueta en mi memoria,
Esa silueta delineada por la sabana de todas las noches,
De aquellas incluso en las que no había luna, ni estrellas, ni noche,
Sólo fantasmas que no eran Verdad, pero que tampoco eran mujer,
Que eran sólo un Diciembre más, que eran sólo un año que pasaba.

2 comentarios:

laquecogelospedazos dijo...

No quiero un seguimiento a este comentario. Sólo sé que me haces blanditas las caídas, qué tristes los sólo años que se van, los sólo abriles que se van.

Isabel González dijo...

Preciosa radiografía de un instante emocional y sentimental de tí mismo. Aplausos. Me necantó tu prosa sugerente con formato de poema... o viceversa. Saludos. Me gusta como escribes, Luís.