miércoles, 10 de junio de 2009

Finanzas personales

Con mis cuatrocientas voces yo canto. Veo y canto. La primera voz es para el amor más profundo; la segunda es para el amor más profundo, aunque con un ligero toque de duda. En la tercera, la duda crece un poco más, y así hasta la voz cuatrocientos, en donde canto con el odio más animal, más irracional.
Los matices de mi voz responden a las pantallas en los pisos de las casas de bolsa, y los escojo según el tipo de cambio, al segundo, contra la moneda norteamericana.
Soy un inversionista convertido en cenzontle; soy un cenzontle convertido en rey azteca; soy un rey azteca convertido en moneda corriente…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡ Buenísimoooooo!! y podrías seguir por los siglos de los siglos

Nid dijo...

Me encanta

lgonzali dijo...

EEEEEEEE, que bueno que te gusta...